domingo, 10 de marzo de 2019

Globos

Hace fresco, pero no hay una nube. La calefacción del coche permite ver Segovia que llena una pequeña parte del paisaje de Castilla. Seis o siete globos de colores adornan el cielo azul, que es la mayor parte del paisaje.  El enorme tamaño de los globos, que recuerdo haber visto en algún momento, contradice la lejana y borrosa línea del horizonte y que aparezcan como puntos sobre la catedral y la vía del AVE. Colgadas de estos puntos se intuye a las barcas, que apenas ni se ven.

Los colores de algunos globos son de publicidad, lo que responde a mi pregunta, que se hace cada vez más grande, igual que los globos a medida que el coche se acerca.

Ancha es Castilla no es solamente una frase. Es verdad, y lo demás es insignificante: Segovia, el coche , los globos y, desde luego, las barcas en donde se han montado dos o tres hombres. Un grifo de fuego en la barca calienta el aire del interior y hace subir a los globos como gotas de colores invertidas. Una tecnología moderna (globo, barca y grifo de fuego),  que los hace dependientes de una muy antigua: el viento.

Alguien ha hecho esas gotas invertidas de colores, alguien las ha comprado. Alguien se ha levantado con el fresco esta mañana , ha calentado el aire, se ha subido a la barca y ahora esté viendo lo mismo que yo: “ancha es Castilla” solo que el cielo es lo que menos ocupa el paisaje que ve.

Salen de las afueras de Segovia pero no saben a dónde van. ¿Qué hacen ahí esos globos? La insignificancia del ser humano.

Pero Castilla empieza en Guadarrama, porque desde el cómodo coche se ve el Alcázar, la catedral que parece estar encima y Guadarrama detrás, nevado.

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