lunes, 4 de julio de 2011

Travieso o estúpido costumbrista


¡Barajas! ¡Hemos llegado!  Carreteras de tres carriles y más, sin agujeros, tráfico. 
Llamadas de teléfono que no se cortan. Un hotel NH, todo en su sitio. Calles, direcciones, alternativas. Casi derramas unas lágrimas con el tacto y el sabor de una lubina a la sal, con salsa tártara y Verdejo. Aparcamientos en la calle, la ORA, autobuses tráfico, sueño: jet lag.

Madrid, La Castellana, ancha y limpia, solo por placer es bueno cruzarla. Luz, luminosa, intensa, deslumbrante.

Camino de San Sebastián: autopistas, peajes justos. El  paisaje se hace verde, los caseríos, las ovejas en la pradera verde empinada, no más calor. Cultivos ordenados, radares. ¡Qué bonito es España, Antolín! que el tour empieza hoy.

Desde Igueldo, La Concha, Ondarreta, ordenado, limpio, el mar, la arena. El besugo del puerto ya no me hace derramar lágrimas, pero me hace repetir. Gente por la calle, aceras, sonrisas, pendientes, mujeres arregladas, gran clase, sonrisas, punkies, gente por la calle. Idiomas extranjeros, francés, francés, inglés, euskera. Una simple caña, ¡vida!

Y de vuelta, el verde se hace dorado y las montañas se convierten en praderas, luego en llanuras doradas. Túneles, radares, peajes,,…

La Granja, por fin, pero calor, familia. Solo huevos fritos y patatas fritas, solo frambuesas. Alguien bajando a pié por Navacerrada sin camisa pero con cascos, ¿qué música oye? Yo la del coche, pero bajando la ventana el aire hace ruido y huele: la música.

Y de nuevo Madrid, y la Castellana y Barajas. Limpio, ordenado. ¡Gente! ¡Vida! Y el viaje a Barcelona, cuando llegas al aeropuerto, y el taxi esperando: amplio, aire acondicionado, limpio. En Barcelona algunas casas construidas solamente por el placer de algo elegante, sin necesidad y los chaflanes de las esquinas, y el tráfico respetando os carriles…