martes, 9 de octubre de 2018

Democracia, nacionalismo y populismo

La elección de los ingleses de retirarse de un proyecto de Europa, que ha supuesto una evolución grandísima del mundo civilizado. El “make America greater again” de Trump. El derecho de auto determinación de Cataluña. Los tres procesos son nacionalistas y tendrán una duración limitada en el tiempo. Tan largo como lo que tarde en llegar el desencanto que generarán sus líderes. Estos procesos solamente producen y producirán decepción y desencanto, pero sus consecuencias son limitadas.

Esta en marcha otro proceso de mucho más calado que sí puede tener grandes repercusiones y que nos afecta. En la democracia representativa que hemos abrazado desde hace más de 200 años, elegíamos a los mejores, teóricamente, y estos se encargaban de hacer las leyes y tomar las decisiones, al menos las difíciles.

Durante mucho tiempo, algunos políticos han traicionado la confianza que teníamos en ellos con la corrupción generando dudas acerca de cómo lo hacemos. La tecnología permite cada día más la frase: “un hombre un voto”.  Unos políticos se han aprovechado de la situación y explican y descubren soluciones muy fáciles para problemas muy complejos, de tal forma que todos podemos opinar.

Con este nuevo sistema las decisiones ya no se toman con sentido común, sino por ser las más atractivas, independientemente de que se hayan rechazado en el pasado o tengan consecuencias funestas a largo plazo como el fumar, por ejemplo. 


A esto le llamamos populismo. 

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