domingo, 11 de enero de 2015

Leones por corderos

Nuestra educación nos ha enseñado que debemos entender cualquier cosa, por diferente que sea de lo que nosotros pensamos. Nos queda mucho tiempo todavía para construir un mundo en donde las desigualdades solo estén generadas por las diferencias que existen entre cada uno de nosotros. 

Los sindicatos ayudaron a eliminar la explotación laboral en el siglo XIX, las religiones occidentales nos han ayudado a construir una forma ética de pensar, tenemos leyes, y propiedad privada, y derecho a la intimidad, ... la política creó la separación de poderes, las elecciones, ... tenemos libertad. Mucha gente se ha esforzado, mucha gente ha tenido que morir para conseguir esto.

Sin embargo, hay otros que no tienen los mismos principios, y solamente entienden que los suyos son tan elevados, que justifican que no existamos, y nos matan para demostrar que tienen razón.

¿Que tenemos que hacer?
Podemos intentar eliminar el origen de sus principios, pero me temo que esto metería en el saco a muchas personas "normales".
Podemos intentar que no vengan, que no se mezclen, pero esto es contrario a nuestros principios, lo mismo que intentar echarlos sino se "convierten".
Podemos iniciar una guerra o amenazar, pero amenazar con la muerte a alguien que está dispuesto a morir, no parece muy eficaz.
Podemos aumentar nuestra seguridad, pero con el cuidado necesario para que nuestra libertad no se resienta. Uno de los principios básicos de nuestra civilización es la libertad, y si la limitamos, también limitamos nuestra civilización.
Podríamos intentar que cuando vinieran aceptaran algunas costumbres inherentes a nuestra civilización, como la igualdad de sexos, la eliminación de "uniformes" relativos al sexo, la religión, o la posición social.

No puedo entender esta barbarie, igual que no puedo entender que otros no compartan que se pueden entender sus principios, sin asumirlos. Nuestro argumento me parece mucho más evolucionando que el suyo, ha necesitado siglos de evolución. Mi rabia me dice que acabemos con ellos, que si vienen será para asumir nuestros principios, y que no deben quedarse, si no los aceptan. Mi razón me dice que es imposible que actúen de esta forma a menos que no estén en sus cabales, a menos que sean delincuentes. Lo que hacemos con los delincuentes es meterlos en la cárcel, para intentar rehabilitarlos, a los que no están en sus cabales los metemos en un manicomio hasta curarlos.

Ya hay una película de Hollywood que explica qué puede pasar, y lo que pasó, después de un crimen del mismo estilo: "Leones por corderos". Un político vela por nuestro bien, independientemente de nosotros (los leones), y una periodista confiesa que la barbarie les ha hecho auto-censurarse, y no denunciar a los leones, mientras un profesor universitario se sorprende de cómo el sistema les "vende" a los jóvenes la civilización y las ganas de luchar por ella, hasta perder su vida, ... aunque los estudiantes sean candidatos a ser rechazados por el sistema.

Je suis Charlie es algo más que una frase, es el derecho que nos hemos ganado para decir cualquier cosa sin que nadie crea que debe pensar lo mismo, somos civilizados. 

¡Je suis Charlie!

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