domingo, 10 de abril de 2011

Sonrisa

Inspiración
“Se le ocurre,…” ¡Ocurre!
Para tenerla ¿debe de ocurrir?

Risas forzadas
Sonrisas.
Mal hecho, natural ¡no!

Aquel sí que era un teatro, redondo alto, con palcos, columnas doradas,… platea con butacas forradas de terciopelo rojo. Esperando acoger la gran ovación.
De la película, ni me acuerdo, los dos estábamos solos en el invierno del turismo. Dudamos si se iba a proyectar para los dos solos, si existía un mínimo en el cual se invitara a un trago y a esperar a otra sesión, con gente.
Dos sargentos en Menorca, mi amigo Agustín y yo, en invierno, un día cualquiera, tan irreal como dos personas en el patio de butacas, nada.

La imagen tópica de Bogart, distante, con un cigarro ladeado en los labios. Cuando lo oí hablar, ¡qué decepción! Las cosas normales quedan lejos muy por debajo se su nivel. No hay planes a largo plazo. La vida dentro de la vida pero en escenas concretas. Sin necesidad de motivo. Solamente un actor, nada.

Un cauce, el cauce. El motivo para que todo pase, para el que no pasa nada, en pendiente cuando algo es difícil.
Cauce, sal, catalizador. Si  no fuera por ti se desbordaría el río de la vida. El destino debería decidir qué camino toma y la vida ya no sería saber qué decides. Más aburrida, vacía,… nada.

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